A mi padre: GRACIAS, papá
¿por qué?: simplemente porque has sabido ser TÚ, por todo lo que nos has dado y hecho por nosotros, por cómo quieres a mamá, por tu grandísima humanidad, por cómo te superas día a día, siempre con una sonrisa, siempre con cariño. Porque para todo estás ahí, con todos. Por las largas noches que te has quedado sin dormir, por tus sacrificios y desvelos por nosotros, tus hijos.
En nombre de mis hermanos y en el mio ¡¡MIL GRACIAS SIEMPRE, PAPÁ¡¡
Cuando llegue el final de mis días, quisiera poder decir que fuí la mitad (con eso me conformaría) de buena persona que tú.
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